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senderismo
fuera del sendero
nieve
no hay sombra
rocoso
trepar
3 days ago

Muy buena caminata. Dormimos en el refugio (a 45 minutos del estacionamiento). Salimos alrededor de la medianoche y llegamos a la cima alrededor de las 4:45 a.m. Había mucha nieve y la temperatura en la cima era de aproximadamente -2 grados centígrados. Que ver con una guía y caminata muy hermosa. No demasiado difícil pero largo y alto.

senderismo
fangoso
insectos
no hay sombra
rocoso
trepar
6 days ago

buena caminata escalando hacia el final. posibilidad de ir a la cumbre a 4150m

Itinerario paso a paso Esta ruta inicia en la vía a Soldados – Sustag, a 1.8 km de desde la entrada al Cuenca Tenis y Golf Club. El sendero asciende a mano derecha en medio de una línea de árboles de eucalipto en dirección Sureste [1], luego de los primeros metros el sendero gira en dirección contraria y continúa ascendiendo en zig-zag claramente demarcado en el piso. A los 600 m aproximadamente se encuentra un claro del bosque [2] desde donde se contempla el cerro Huizhil y el valle del Yanuncay que predominarán en el paisaje durante el ascenso, así como la ciudad de Cuenca. Más adelante, el sendero pasa junto a una casa y gira hacia el Sur, siempre en ascenso, para cruzar una zona arbolada para salir finalmente a otra zona abierta [3] con una vista privilegiada de la ciudad, y posibilidad para descansar o inclusive acampar, pero se debe solicitar autorización a los vecinos del lugar. Hasta aquí se ha caminado aproximadamente 1.5 km. Luego de 500m el sendero llegará a un parche de bosque nativo [4] en el que se adentra hacia el Sur y cruza un puente sobre una pequeña quebrada. Este bosque es un excelente lugar para la observación de aves. Al salir del bosque el camino se bifurca antes de una zona de deslizamientos, y se debe tomar el ramal de la derecha que asciende hacia un árbol solitario [5]. A partir de aquí, el sendero asciende por la arista siguiendo la huella muy visible de motocicletas y bicicletas. El sendero llega a un pequeño parche de bosque en la ceja de la montaña y continúa por la arista hacia el Oeste, hasta llegar a una zona plana en donde podemos tomar un descanso [6]. Desde este punto y más adelante, la vista hacia la ciudad es particularmente atractiva. Aquí es fácil observar el fuerte impacto que causa el ingreso de motocicletas y cuadrones en el páramo debido a que destruyen la estructura del suelo y afectan los cauces naturales de agua. El ascenso continúa por la arista siguiendo las huellas de motocicletas. Pasaremos por la desembocadura de un camino de verano apto solo para vehículos 4 x 4 y continuamos hacia el Noroeste, siempre siguiendo las huellas, hasta llegar a un sitio donde el sendero se desvía ligeramente y llega a la primera cima [7]. Hasta aquí hemos caminado 5 km. Para continuar, descendemos hacia el Oeste hasta un pajonal inundado, el cual es necesario cruzar hacia el Norte [8] hasta el sendero que continúa por la arista. 300 m más adelante hay un sitio donde se puede descansar, protegido del viento y con vistas a la ciudad, y luego de 100 m se llega a la segunda cima [9]. A partir de aquí se inicia el descenso por la arista de la montaña; tener precaución del barranco al lado Oeste. Luego de 300 m se pasará entre dos grandes rocas [10], volviendo siempre al sendero sobre la arista, y continuando por ella en dirección Noroeste. En esta zona la vista panorámica de 360 permite ver el resto de los páramos hacia el Oeste y la ciudad hacia el Este [11]. Se continúa por unos 500 m más hasta llegar al Pallkarumi. Esta formación, también llamada Boca de Pez [12] consiste en dos rocas alineadas en sentido Noroeste – Sureste y divididas por una grieta, en donde crecen árboles de bosque nativo. Al atravesar esta zona rocosa, es necesario tener cuidado de no caer en la grieta, pues la presencia de vegetación dificulta ver el piso. El sendero continúa por la arista hasta un alambre de púas, desde donde desciende hacia el Oeste unos metros para tomar el camino en sentido Noreste nuevamente, siguiendo entre los árboles de pino [13] por aproximadamente 800 m. Al llegar a una zona deforestada al lado derecho, el sendero principal se encuentra bloqueado, razón por la cual es necesario desviarse [14] hacia el Norte, entrar al bosque y tomar hacia el Este, y luego descender entre los árboles hasta llegar nuevamente al sendero principal. Más adelante el sendero se interna otra vez en el bosque y se debe descender y cruzar hacia el sendero principal [15]. A partir de aquí la pendiente se vuelve más pronunciada y sigue un canal de agua. Este sendero de bosque termina en un alambrado que deberemos cruzar, para luego tomar el camino de tierra que desciende hacia la derecha en dirección Sureste [16]. Aquí se puede observar una gran cantidad de aves.

Esta ruta inicia en el puente de entrada a San Juan de Barabón [1] en la vía a Solados. Aquí se encuentran varios restaurantes de comida típica. Para iniciar, se cruza el puente y se sigue hasta la iglesia de San Juan de Barabón [2] donde podemos encontrar una tienda para abastecernos antes de la caminata. Se toma el camino al lado de la iglesia en dirección Suroeste y 100 m más adelante se encontrará un sendero peatonal en ascenso al lado izquierdo [3], el cual se debe tomar para ascender hacia la montaña por una línea de árboles. El ascenso es seguro con excepción de una zona de deslizamiento de tierras donde hay un barranco [4]. 200 m más adelante, el sendero asciende por un camino ancestral o culunco [5], el cual tiene tramos de gran profundidad debido al uso y la erosión del suelo arcilloso. Si estuviera muy lodoso, es posible caminar por el sendero paralelo, desde donde existe una vista espectacular hacia el valle del Yanuncay. El sendero continúa luego por dentro del bosque hasta encontrar una bifurcación en la que se debe girar a la derecha hacia el Sur [6]. Continuamos siempre sin desviarnos del sendero principal que asciende en dirección Suroeste. El sendero se bifurca nuevamente y continuamos por el ramal izquierdo siempre en ascenso [7]. Más adelante el culunco se vuelve fangoso [8] y puede ser necesario salir para caminar por el sendero lateral hasta el final del ascenso. Cerca de la cima, el sendero se divide [9]: se debe continuar a la derecha hacia el Suroeste para ascender hasta el Huizhil (luego se pasará por aquí mismo para descender por Chapaloma hacia Baños). Este lugar es ideal para observar aves, y un poco más adelante se tiene una vista magnífica hacia el Uchuloma. Luego se asciende por la arista siguiendo un sendero apenas visible en la hierba [10] hasta un alambre de púas que permite el paso hacia la cima del Huizhil [11]. Las vistas de Cuenca y hacia la cuenca media del Yanuncay son muy atractivas. También es imponente la vista del Cerro Barabón hacia el Nororiente. Hasta aquí se han recorrido 2 km y es un buen momento para tomar un descanso. A continuación, nos dirigiremos a la cercana cima de Chapaloma. Para esto, regresamos por el mismo sendero de la arista hasta llegar a la bifurcación [9], donde tomamos a la derecha para ascender hacia el Sureste hasta la llegar a la cima de Chapaloma [12] desde donde se tiene una espectacular panorámica de 360 grados. Esta cima es también parte del Huizhil. Desde aquí, el sendero empieza a descender por el bosque hacia el Sur. El sendero en época de lluvias puede estar resbaloso y hay que tener precaución [13]. Igualmente, se debe caminar con cuidado en el siguiente tramo donde hay pendientes pronunciadas. Aproximadamente luego de 500 m de descenso desde el Chapaloma, se llegará a un sitio con un conjunto de socavones [14]: es aquí donde se encontraban las minas de Gil Ramírez Dávalos que datan de la época fundacional de Santa Ana de los Ríos de Cuenca y de las cuales se extraía oro y plata. Continuando por el sendero se llega a un alambrado que bloquea el paso y al otro lado del cual se observa una vieja casa de madera [26]. Para continuar es necesario bordear el alambrado por el Oeste y descender hacia el Sur. El sendero está claramente definido y más adelante desciende por gradas de tierra [16] hasta llegar a una bifurcación. Aquí se toma a la derecha hacia el Oeste donde se verán algunas casas. Se pasa entre ellas y se continúa hacia el Sur hasta llegar a una nueva bifurcación [17] donde se debe tomar a la izquierda hacia el Este, siguiendo un sendero que se dirige hacia Baños. El sendero continúa por un terreno plano y se llega a una cerca que se bordeará por la derecha [38] para llegar a un sendero muy marcado que desciende hasta llegar a un parche de bosque. Se continúa descendiendo en zigzag [19] y al finalizar se encontrará una bajada peatonal entre las casas, que llega a la vía Misicata-Baños [20]. Se toma esta vía a la derecha en dirección Sureste hasta llegar al sector de Cuatro Esquinas en el centro parroquial de Baños [21] donde termina la ruta. En este lugar hay varios servicios de alimentación, tiendas, paradas de bus y transporte mixto. Además, se encuentran cerca varios establecimientos de aguas termales.

Esta ruta inicia en el poblado del Portete [1] ubicado en la vía Cuenca – Girón. Frente a la iglesia hay dos tiendas donde se pueden adquirir alimentos y bebidas antes de iniciar la ruta. También hay un espacio para estacionamiento de vehículos en caso de llegar al sitio en auto particular. Allí también existe un letrero informativo sobre la importancia del Cerro Shío que se recomienda leer antes de iniciar la caminata. La ruta comienza en un pequeño sendero peatonal al costado derecho de la Iglesia, la bordea y continúa hasta empatar con el canal de agua [2], siguiendo su recorrido y cruzando por terrenos de pastoreo y cultivo de los comuneros [3]. La ruta se desvía a la derecha hacia el Sur siguiendo una fila de árboles [4] y se adentra en un pequeño parche de bosque [5] donde se encontrará una gran cantidad y variedad de aves [6]. El sendero transcurre en ascenso cubierto y protegido por una cerca viva, cruza un alambre de púas [7] para llegar a otro parche de vegetación nativa [8], al salir del cual hay una zona fangosa [9]. Más adelante hay un segundo sitio de gran interés para la observación de aves [10]. Aunque el sendero continúa por el bosque, para seguir la ruta se debe desviar hacia la derecha en dirección Sureste [11] y ascender hasta una primera plataforma del cerro Shío donde es un buen lugar para hacer una parada de descanso y fotografía [12]. Desde este punto se asciende por las diferentes plataformas de esta pirámide escalonada hacia la cima. Es preciso cruzar dos alambrados [13, 14] y seguir ascendiendo con precaución y buscando el sendero más marcado hasta llegar a la cima del Cerro Shío [15]. Desde aquí se tiene una vista panorámica espectacular del valle del Tarqui y se puede admirar con mayor claridad el terraceo del cerro que indicaría su función como pukara, es decir una estructura defensiva del territorio en la cultura inca. Es notable la presencia de huacas en este lugar. Para descender se debe seguir con precaución colina abajo con dirección Oeste [16], y luego hacia el Sur [17] hasta encontrar un alambrado en la sección más baja ubicada hacia el Oeste [18], hasta salir a una carretera que se debe tomar a mano derecha. Desde aquí, la mayor parte del trayecto de descenso transcurre por la carretera, que presenta interesantes vistas hacia el Valle de Yunguilla [19, 20]. El último tramo de la vía pasa por otro parche de bosque, que también es un excelente sitio para el avistamiento de aves [21]. La vía desemboca en el Templete de Tarqui [22], un importante hito que marca los inicios de la historia republicana. Aquí también hay una zona de estacionamiento y un restaurante [23]. Para finalizar, se debe salir hacia la vía principal por el sendero [24] que pasa junto al estacionamiento y baja directamente a la carretera Cuenca - Girón donde termina la ruta [25]. Para regresar al Portete donde se encuentra la parada de bus [26], se debe caminar de regreso aproximadamente 350 m por la vía principal, con precaución debido al alto flujo vehicular.

Atractivos históricos y culturales El cerro de Hito Cruz es el pico más alto de esta ruta. El nombre se deriva de un hito colocado en la cima por el Instituto Geográfico Militar, actualmente cubierta de antenas de comunicación. El cerro fue antes conocido como Loma de Gapal, pero su nombre se ha modificado y ahora es más conocido como Ictocruz. En la zona se advierte una gran cantidad de vestigios cerámicos que evidencian el uso y ocupación de las culturas Tacalshapa e Inca. Por este mismo sitio atravesaba el Camino del Inca o Qhapach Ñan, del cual un ramal se dirigía hacia Cuzco y otro partía hacia Tumbes. Los Libros de Cabildos de Cuenca contienen ciertas referencias tempranas sobre estos importantes caminos. El 17 de julio de 1564 se registra lo siguiente: “…Cometiose en este cabildo a Juan Mexía de Balderrama para que haga abrir el vado de la postrera puente del camino que va a Tarqui…”. El camino pasaba por el Ingacha de Gapal y se dividía en la colina pasando por los centros rituales de Huacanguilla y Turi, desde donde bajaba a una ciénaga, en el sector hoy conocido como Guzho. Aún es posible divisar algunos tramos de este sendero ancestral, aunque están en proceso de destrucción. Esta ruta transita por el Barrio El Cisne, sector El Coco, Barrio San Antonio de Gapal, Icto Cruz y Turi Centro; en los dos primeros sectores observaremos actividades campesinas como la siembra y cuidado de la chacra, aunque es evidente que la población de todos los sectores ejerce su actividad económica en la zona urbana de Cuenca. Existen tramos de ascenso de montaña que representa un esfuerzo para el caminante, combinados con tramos de bajas pendientes que matizan la caminata con paisajes rurales donde aún es posible apreciar zonas de cultivo de la chacra y pequeñas áreas dispersas de bosques. Un punto de interés en esta ruta es la granja agroecológica manejada por la Asociación de Emprendedoras de San Antonio de Gapal (Tlf 09-90420649). Este puede ser un punto donde los caminantes conozcan de primera mano las formas de producción agroecológica. Se recomienda acordar una visita con anticipación. Un punto de gran interés es el “Megaparque de Ictocruz” o “Huahua Huaca Illa” de reciente construcción, que ofrece cómodos senderos técnicamente diseñados y miradores de la ciudad. La ruta culmina en el centro parroquial de Turi, un mirador emblemático de Cuenca, con una tradición turística de muchos años, que ofrece una variedad de restaurantes y actividades turísticas y recreativas. Los domingos, desde las 7:00 hasta las 13:00, se desarrolla una feria agroecológica de las asociaciones de productores locales, que resulta un tema muy atractivo para los caminantes. Cuenta la leyenda que unos niños de Turi pastaban sus ovejas, cuando de pronto se encontraron con otro pequeño que vestía como cañarejo; los pastorcitos le preguntaron de dónde venía, pero el recién llegado nunca respondía. Un día los niños perdieron las ovejas y, mientras las buscaban, encontraron al pequeño cañari en una cueva; esta vez el niño les habló, se presentó como el Niño Jesús y les indicó el lugar donde encontrarían sus ovejas. Desde entonces, cada 24 de diciembre, acuden a este sitio creyentes de lugares distantes de la provincia del Azuay y Cañar para visitar la Gruta del Señor de Belén, entregarle ofrendas al niño Jesús y asistir a las celebraciones que allí se realizan.

Atractivos naturales Esta ruta transcurre por paisajes fuertemente alterados, con alta predominancia de la actividad agrícola de pequeña escala, mezclada con viviendas modernas de familias que desarrollan sus actividades económicas en la ciudad. Durante la mayor parte del trayecto encontramos zonas de pastizales, huertos, y cultivos, algunos parches de plantaciones de eucalipto y pequeñas asociaciones de especies vegetales nativas. Durante el recorrido es fácil observar varias especies de aves características de estos hábitats alterados como gorriones (Zonotrichia capensis), jilgueros (Carduelis magellanica), mirlos (Tusdus fuscater), y palomas (Columba livia). Si el caminante está atento, podrá escuchar los silbidos y chiflidos de dos aves de difícil observación que frecuentan esta zona: El chiflaperro o alinaraja golilistada (Myiotheretes striaticollis) y el silbador Elaenia albiceps).

senderismo
fangoso
lleno de maleza
19 days ago

Atractivos históricos y culturales En la cima del cerro Cabullín se encuentra un sitio arqueológico que comprende aproximadamente una hectárea. Se trata de un terreno ligeramente inclinado, donde se advierte gran cantidad de material cerámico de las culturas Tacalshapa e Inca, que hace presumir la importancia ritual del lugar. Es muy probable que en este cerro se realizaran los ritos y celebraciones a la divinidad inca del rayo, llamado en quichua Illapa. El nombre del poblado cercano de Rayoloma, estaría estrechamente relacionado con este lugar por las evidencias culturales allí encontradas. La ruta cruza por los sectores de Ucubamba Alto, Cabullín y Rayoloma que se pueden definir como barrios periurbanos de Cuenca. Se cuenta con servicios de transporte mixto hacia el inicio de la ruta en Ucubamba alto y cerca del final de la ruta en Rayoloma. También existen tiendas donde abastecerse, en la arista del cerro cercano a la escombrera del Cisne y en el barrio de Santa Anita de Rayoloma. Aunque no es parte de la ruta, el caminante puede dirigirse hacia el cercano cerro Huanacauri (del quichua arco iris). Su nombre probablemente está asociado con la frecuencia de arcoíris en esta zona provocados por las lluvias que vienen desde el Oriente y se precipitan en el valle iluminadas por el sol de la tarde. Este fenómeno debió tener gran importancia para los incas y habría sido la razón de la ubicación de un sitio ritual en la cima plana de este cerro donde se ha encontrado gran cantidad material arqueológico. Debajo del nivel arqueológico se encuentra suelo estéril de roca, localmente llamada “cangahua”. Un breve análisis del material superficial revela la existencia de ollas grandes con bordes brevemente acanalados, pozuelos o medianos y cuencos pequeños. La decoración consiste en bandas de color crema, rojo claro y bandas café rojizo en los bordes y labios exteriores redondeados, que indicarían un uso ceremonial. El material pertenece a estilos todavía no registrados en la arqueología local y otros pertenecen a la cultura Inca. Lastimosamente el sitio está fuertemente afectado por terraplenes y vías recientemente construidas en el proceso de expansión urbana. Afortunadamente algunas áreas no han sido aún afectadas, y quedan espacios con estratigrafías intactas y originales que contienen información muy valiosa, por lo que urge nuevos estudios y protección oficial. El Huanacauri, fue el templo más importante para los incas después del Coricancha o templo al Sol. Según una de las versiones del origen de los incas, Ayar Cachi se apareció en forma de pájaro ante su hermano Manco Cápac en el sitio de Huanacauri cerca del Cuzco y le comprometió formalmente su ayuda en las guerras y a sus descendientes. La historia señala que, durante las ceremonias de iniciación inca, hombres jóvenes vestidos como Ayar Cachi subían al Huanacauri, en donde le rendían homenaje, preguntándole cómo habrían de ser bravos en la guerra. Algunos cronistas españoles han reportado que Huayna Cápac habría tomado una piedra del Huanacauri del Cuzco para llevarlo a Pumapungo, trasladando también su significado sagrado.  

Atractivos naturales Esta ruta recorre una gran diversidad de paisajes, la mayoría fuertemente alterados por la acción humana. En la zona existen algunos esfuerzos de gestión ambiental para mitigar los impactos de la ciudad y la actividad humana en general. Uno de estos esfuerzos es el Bioparque Amaru, un proyecto de educación y conservación de fauna que se recomienda visitar, luego de concluir la ruta, para aprender sobre fauna nativa y exótica, sus hábitats y estado de conservación. En la ruta podemos descubrir algunas pequeñas asociaciones vegetales de interés. Al inicio del recorrido se encuentran algunas especies herbáceas llamativas por sus coloridos y formas, como son las campanitas (Kalanchoe officinalis), los huicundos (género Guzmanea) muy importantes para los anfibios, y el ñachac (Bidens andicola) apreciado por sus propiedades medicinales. Más adelante la ruta recorre zonas de cultivos y pequeños fragmentos de plantaciones de eucalipto, en donde podemos observar algunas especies de aves como el mirlo chiguanco (Turdus chiguanco) o el colibrí solángel púrpura (Heliangelus viola). Además, con un poco de suerte, desde la cima del cerro Cabullín se podrá divisar al aguilucho en pleno vuelo (Buteo polyosoma), especialmente si es temprano en la mañana o al final de la tarde. Se lo distingue por la cola blanca con rayas delgadas negras horizontales y una banda negra subterminal en la cola. También se lo conoce como gavilán variable porque durante su crecimiento varía de color entre gris y marrón.

Atractivos históricos y culturales El sitio de Jalshi o Jalzhi fue determinado en el año 2007 mediante un reconocimiento del lugar. El nombre de Jalshi provendría del quechua calshsi, (planta andina). Pese a su importancia arqueológica, no cuenta con estudios sistemáticos, y se encuentra actualmente amenazado por el rápido proceso de urbanización. La parte Oeste del cerro ha sido recientemente intervenida con maquinaria pesada que ha provocado un aplanamiento de la cima. En el Jalshi se han identificado fragmentos cerámicos probablemente de filiación Tacalshapa. Tacalshapa (del quichua taca = “canasta” y sapa = “lleno”, lugar lleno de canastas) corresponde a la segunda fase de la cultura cañari asentada en la región; fue descubierta y descrita por primera vez por Max Uhle en el cerro de su mismo nombre, cerca de la parroquia Santa Ana en el Sur de Cuenca. La cerámica Tacalshapa está caracterizada por su diseño más elaborado, con figuras geométricas y antropomorfas. El camino de los Jadaneros o “Janadejos” es un antiguo camino que llegaba hasta la población de Jadán, en el cantón Gualaceo. De este camino queda en la actualidad solamente un pequeño fragmento hacia la mitad del recorrido de la ruta, pero muestra la importancia que tenía la conectividad de Cuenca con las poblaciones aledañas. Aunque ya fue descrito en la Ruta 4, el cerro Guagualzhumi es uno de los sitios de mayor importancia arqueológica, cultural y geológica alrededor de la ciudad. En el lado Sur, detrás del cerro, aunque no directamente en la ruta, se encuentra la laguna de Quituiña de gran importancia lacustre, etnográfica y ambiental. Es probable que el cerro Guagualzhumi, considerado masculino, tuviera relación directa con la laguna de Quituiña considerada femenina, una constante en el contexto de la geografía sagrada precolombina del Azuay y Cañar. Esta laguna es famosa en el sector debido a las tradiciones orales y leyendas que se cuentan, como la del “Pastor” y de la “Paila de oro”. Los pobladores de Jalshi celebran las festividades de la Virgen del Rosario, el 13 de octubre. Es una oportunidad para disfrutar de la gastronomía y la cultura de esta población cercana a Cuenca. Se cuenta con servicios de transporte al inicio, en el trayecto y al final de la ruta, así como pequeñas tiendas de abarrotes donde abastecerse de alimentos y bebidas, al igual que un restaurante asadero de pollos en la vía el Arenal-Capilla Loma.

Atractivos naturales Esta ruta transcurre por paisajes fuertemente intervenidos por la actividad humana y el caminante podrá apreciar e interpretar los contrastes de los pequeños remanentes de vegetación nativa en la primera parte de la ruta, con los impactos de la expansión urbana en la segunda parte. Al inicio del recorrido existe un pequeño fragmento de plantación de eucalipto, ideal para ver y escuchar algunas especies de colibríes. Más adelante, cerca de la quebrada, se encuentra un pequeño fragmento de bosque húmedo montano alto donde se observan especies de plantas nativas como la iguila (Monnina crassifolia), el salviar (Salvia corrugata Vahl), o los zapatitos (Calceolaria adenanthera), entre otros. Además, se podrá apreciar la acacia andina (Mimossa andina), un arbusto endémico de los andes ecuatorianos categorizado como vulnerable debido a la pérdida de hábitat. La segunda parte de la ruta continúa en su mayoría por zonas de cultivos, huertos y zonas con cercas vivas, donde apreciamos aves como la tangara azuliamarilla (Pipraeidea bonariensis) y el semillero paramero (Catamenia homochroa); también encontramos algunas especies de vegetación herbácea que llaman la atención por sus flores como geranios (Geranium multipartitum), arayamos (Orthrosanthus chimboracensis) y el huarmi poleo (Minthostachys Mollis) muy apreciado por sus propiedades curativas, principalmente para resfríos y dolores estomacales. Desde el cerro Jalshi se puede observar la planta de tratamiento de aguas residuales de Ucubamba. Desde hace varias décadas, esta planta recibe las aguas residuales de las viviendas de Cuenca y las descontamina antes de devolverlas al río, que en este punto ya recibe el nombre de Río Cuenca. Sin embargo, su capacidad está sobrepasada por la expansión de la ciudad aguas abajo y se requiere planificar una nueva planta de tratamiento en la zona de Guangarcucho.

Atractivos históricos y culturales: Esta ruta recorre la parte Norte del Guagualzhumi. Aunque en la Ruta 4 ya se relató la importancia de este cerro sagrado, la arista Norte tiene nuevas sorpresas lo que convierte a esta ruta en una de las más interesantes culturalmente. El primer elemento de interés para el caminante está en el sitio conocido como “El Tanque” ubicado en el tanque de agua potable en la subida al cerro en la primera parte de la ruta. Aquí se encuentra un sitio arqueológico en un área de unos 50 metros aproximadamente, con un perfil cuya profundidad no sobrepasa los 30 centímetros y donde se encuentran desperdigados vestigios cerámicos precolombinos. Su ubicación y ocupación señalarían un sitio de ceremonias rituales, lo que corrobora la importancia del Guagualzhumi en las culturas precolombinas. Más adelante, al iniciar el descenso se encontrará Chapanahuasi. El término podría referirse en quichua a un sitio de vigilancia (Chapana: mirar, huasi: casa), aunque esta denominación podría ser más reciente que la construcción, la cual podría haber estado originalmente destinada a otra función. La estructura de estilo inca es rectangular de 7x5 metros aproximadamente, con paredes de hasta 3 metros de altura. En las paredes más largas se encuentran dos puertas de 1 metro de ancho. Hacia el interior observamos dos hornacinas rectangulares de aproximadamente 40x30 cm. Fue construida con sillares tallados irregulares de cangahua, material que es propio del lugar y que debió ser obtenido del mismo sitio en donde se encuentra la estructura. Las paredes de unos 60 cm de ancho están trabadas con doble bloque lo que permite la presencia de las hornacinas hacia el interior. Al parecer, su techo era a dos aguas, construido con madera y paja. Por su abandono y falta de protección se encuentra en proceso de destrucción. Un último punto de interés arqueológico es el sitio de la Cruz del Calvario, cerca de terminar la ruta y antes de descender a Paccha. El lugar tiene una superficie de unos 80x60 metros aproximadamente, es inclinado y está cubierto de llano y rodeado de vegetación nativa por un lado, y con árboles de eucalipto por el otro. En la superficie y en los espacios erosionados se observa abundante material precolombino de la cultura Tacalshapa. Hacia la parte baja del terreno se encuentra un muro bajo de piedras. Este sitio tampoco ha sido estudiado en profundidad. La comunidad de Paccha ha limpiado y dado mantenimiento al sendero y se han colocado varias cruces de hierro en el camino para representar un via crucis. Resulta interesante observar cómo aún sigue vigente la lógica espacial de superposición de cultos que data de las primeras épocas de la colonia, que revela el carácter sagrado que tiene el lugar, aún para los habitantes actuales. No solo el aspecto arqueológico es interesante. Esta ruta pasa cerca de Quituiña, una comunidad relativamente aislada dentro del pequeño valle que forma el Guagualzhumi, que pese a su cercanía con la ciudad mantiene un estilo de vida campesino. Los pobladores de Quituiña tienen la creencia de que la cercana laguna del mismo nombre está encantada: cuando alguien se comporta de manera indebida o hace daño a la comunidad, la laguna genera un oleaje que arrastra y ahoga al infractor. El centro parroquial de Paccha es otra población de gran interés social y cultural. Las procesiones de Semana Santa hacia la cruz del Calvario, y las fiestas en octubre de la Virgen de La Dolorosa, patrona de la parroquia, son una muestra de esto.

Atractivos naturales Al iniciar la ruta, en el cerro Guagualzhumi el caminante encontrará varios pequeños fragmentos de bosque nativo, hogar de especies vegetales nativas típicas de los ecosistemas andinos, tales como el cotag (Ferreyranthus verbascifolius), el ranrán (Maytenus verticillata), el quishuar (Buddleja incana), o el yubar (Geissanthus venderwerfi). Aquí también se pueden divisar dos especies de tangaras, llamativas por sus singulares cantos: la tangara montana ventriescarlata (Anisognathus igniventris) y la tangara azulinegra (Tangara vassorii). Al continuar el trayecto por la arista Norte de la montaña se encuentran otros pequeños fragmentos de bosque húmedo montano alto, en donde llama la atención la gran abundancia de las hermosas orquídeas flor de cristo (Epidendrum secondum). Aquí podremos observar varias especies de aves como el pinchaflor negro (Diglossa humeralis), el pinchaflor enmascarado (Diglossopis cyanea) y las tangaras antes mencionadas. Antes de culminar la ruta existe una zona de pastoreo rodeada por un pequeño fragmento de bosque y otro de eucalipto. Los diferentes niveles de doseles de la vegetación hacen de este lugar un sitio óptimo para la observación de aves, como el alinaranja golilistada (Myiotheretes striaticollis), el carpintero dorsicarmesí (Piculus rivolii), y el colaespina de azara (Synallaxis azarae), difíciles de observar en otros lugares.

Atractivos históricos y culturales El sitio de Zhinglla se encuentra junto a la Capilla de la Inmaculada, al inicio de la ruta. Zhinglla es al parecer un nombre cañari, pero su significado es desconocido. Aquí se descubrió en 2005 un conjunto de tumbas incas con paredes de piedra y cubiertas con planchas de mármol; actualmente ya no es posible observarlas y en su lugar está una cancha deportiva. Las características del sitio indican que hubo un asentamiento indígena, y se presume que fue habitado por un alto personaje del incario por el tipo de cerámica ritual encontrada en un pozo, en el año 2019. El 6 de diciembre se celebra en la capilla la fiesta de la Virgen de la Inmaculada. Los terrenos son de la comunidad y no hay restricciones de acceso. La ruta atraviesa tres comunidades: Corpanche, a menos de cinco minutos del centro parroquial de Checa, muy afectada por la migración, como lo muestran las viviendas vacías. La Dolorosa (Checa) es la primera comunidad importante que encontramos al iniciar la ruta; tiene menos de 200 habitantes cuya vida campesina gira en torno a la chacra y a los animales, aunque hay también algunos frutales. Esta comunidad se ha encargado históricamente del mantenimiento de la primera parte del canal de riego que es la característica particular de esta ruta, y en sus cercanías aún se pueden ver algunos remanentes de los primeros canales. Jesús del Gran Poder (Sidcay): formada por viviendas dispersas a lo largo del canal de agua, nos muestra la tradicional vida campesina asociada a la chacra y al cuidado de animales. Algunas de estas comunidades practican todavía la tradición de la minga. La Dolorosa (Ricaurte) es la comunidad más próxima al cerro Cachaulo, muy cerca al centro parroquial de Ricaurte; sus habitantes se emplean principalmente en la zona urbana de Cuenca. El 20 de abril se celebran las festividades a la Virgen Dolorosa, con quemas de castillos y comparsas. El monte Cachaulo, al final de la ruta, tiene forma irregular y alargada, con una vista privilegiada de gran parte de la cuenca del río Machángara y la microcuenca del río Sidcay. Aquí se han encontrado también restos cerámicos precolombinos, pero el sitio ha sido aún poco estudiado. Las primeras menciones escritas sobre Cachaulo datan del siglo XVI, y se conoce que fue parte de una enorme hacienda que en el siglo XVII se extendía desde las alturas del cerro hasta el río Machángara. Los vecinos de la zona lo consideran un cerro encantado asociado a antiguos mitos y leyendas que hablan de su carácter sagrado para la cosmovisión andina; dicen que antes fue una Huaca de los incas y que aún hoy se asoma en las tardes la “mama huaca”; aseguran que se han descubierto entierros y ollas de oro, y hay quien afirma que entre sus piedras se esconden lagartijas de dos cabezas. El nombre Cachaulo provendría de la lengua cañari pero no se conoce su significado. No hay restricción de acceso a la zona.

Atractivos naturales: El especial atractivo de esta ruta es el cambio de paisaje y los mosaicos agrícolas, con cercas vivas que delimitan las parcelas y preservan la biodiversidad de la zona. El caminante observará especies de importancia endémica como el coco de montaña (Parajubaea cocoides) y el pumamaki (Oreopanax avicenniifolius) con su característica hoja de 5 “dedos”, y hermosos árboles nativos de cáñaro (Erythrina edulis) y nogal (Juglans neotropica) muy antiguos. Hay además una abundante y variada avifauna con especies llamativas por sus tamaños, colores, y silbidos; la urraquita turquesa (Cyanolyca turcosa) vive en las plantaciones de eucalipto que encontramos al comienzo de la ruta. El colibrí orejivioleta ventriazul (Colibrí coruscans), muy común en esta zona, se lo descubrirá a lo largo de casi toda la ruta. El característico chugo (Pheucticus chrysogaster), que se puede ver y escuchar fácilmente entre las parcelas de maíz. Una especie muy interesante es el carpintero dorsicarmesí (Piculus rivolii), no suele verse fácilmente, pero con un poco de suerte lo encontraremos en las cercas vivas en el último tramo de la ruta.

Atractivos históricos y culturales: Para llegar al Pachamama, la ruta recorre un segmento del Qhapac Ñan o Camino del Inca. Por él transitaron los últimos Incas: el gran Túpac Yupanqui, Huayna Cápac y Atahualpa, y los generales Quisquis y Calicuchima; ya en la colonia, estos afamados caminos fueron recorrido por personajes como Sebastián de Benalcázar, Diego de Almagro, el Virrey Blasco Núñez de Vela, el Gobernador Gonzalo Pizarro, el célebre cronista Cieza de León, y numerosos Oidores, Corregidores, Alcaldes y muchos otros actores de la historia colonial y republicana. Una crónica de Hernando Pablos de 1582 nos da una idea de las diferencias entre los caminos incas y cañaris: “…gobernó la tierra Topa Inga Yupangui, el cual hizo abrir caminos de dos brazas en ancho, los cuales no eran antes sino sendas angostas, por donde caminaban los indios unos tras de otros, como lo tienen de costumbre”. El dato muestra que los caminos se ensancharon en el período inca, para permitir la circulación de varias personas juntas. Sin embargo, varios angostos caminos cañaris todavía estaban en esta zona hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando fueron destruidos para dar cabida a las nuevas vías carrozables. En el camino, también se observa lo que probablemente fue un chaskihuasi: un refugio para los chasquis, o mensajeros de los incas. Además, en el sector se han encontrado vestigios cerámicos y óseos de lo que pudo quizá constituir una ocupación temprana anterior a Tacalshapa. La cerámica es única en su tipo, no pertenece a ninguna de las filiaciones culturales locales conocidas, por lo que podría pertenecer al período del Desarrollo Regional, una etapa poco estudiada de la arqueología local y regional. El atractivo principal de esta ruta es el Cerro Pachamama, que en quichua significa Madre Tierra. Era una divinidad inca muy importante y celebrada como el origen de la vida, pródiga y generosa. Este vocablo difiere de Paccha, que toma su nombre de un canal o caño por donde se traslada o sale agua. El sitio consiste en una planicie de más de 100 hectáreas y en un estudio arqueológico preliminar se han encontrado varios elementos de las culturas Cañari e Inca, incluyendo un tramo del Qhapac Ñan, dos estructuras para bodegas o chasquis, tres estructuras en la loma Turán, siete estructuras en Quichul, cuatro estructuras a lo largo de la loma de la Cueva, catorce aposentos con una plaza central, cien bases de vivienda, un conjunto de tumbas y lo que probablemente sería el Ushnu [8]. Esta es una estructura de aproximadamente 9 m x 9 m y un metro de altura, donde el Inca brindaba con el Inti (el dios Sol) un tipo especial de chicha llamada Yamor. Las estructuras originales han sido afectadas en varias ocasiones por actividades militares, extracción de piedra y otras labores de pobladores del sector. En algún momento se había propuesto utilizar el sitio como vertedero de basura para Cuenca, pero afortunadamente el proyecto se abandonó. Este sitio se encuentra poco deteriorado, pero requiere de investigaciones urgentes para preservarlo y ponerlo en valor. La primera referencia histórica escrita sobre el Pachamama data del 20 de septiembre de 1582, cuando Fray Gaspar de Gallegos, doctrinero de San Francisco Peleusí del Azogue se refería así a Pachamama y su camino: “…Hay de Cuenca a este pueblo (Azogues), como dicho está, 4 leguas de camino llano salvo que en medio del camino entre Cuenca y este dicho pueblo está un cerro que pasa por él el dicho camino, por un portezuelo que está hecho muy antiguamente; y este cerro es todo de peña tosca, por lo cual lo llaman los indios Copsi, que quiere decir cerro de peña tosca y arenosa, y cae este dicho pueblo a un lado de la ciudad de Cuenca hacia el oriente. Va el camino siempre torciendo a un cabo y a otro, aunque es todo llano, como digo...”. Además de su importancia arqueológica y cultural, Pachamama es un elemento clave en la geología de la zona. Su forma es un testigo de las glaciaciones que formaron el valle de Cuenca. Desde este lugar privilegiado por una vista panorámica excepcional, pueden divisarse casi todos los cerros sagrados que rodean Cuenca, e incluso hacia el Noroccidente puede verse los cerros Cojitambo y Abuga, cerca de Azogues. La comunidad de Llacao está fuertemente asociada al cerro. Varios pobladores de la parroquia tienen tierras de cultivo que llegan hasta la parte alta. El 17 de octubre se celebran las fiestas patronales de San Lucas en Llacao, donde se mantiene la tradición del juego de la escaramuza y las “contradanzas”, bailes autóctonos con representantes de las comunidades del sector. En la hermosa capilla de Zhiquir se celebra además la fiesta del Señor de Pomasqui el 16 de septiembre, cuya imagen fue encontrada por un campesino en un baúl a las orillas del río, según cuenta una leyenda local. La población mantiene las mingas comunitarias, y una agricultura principalmente de subsistencia.

Atractivos naturales: Esta ruta ofrece al caminante una variedad de paisajes menos comunes que las rutas anteriores. Cerca del inicio del trayecto encontramos un pequeño fragmento de bosque nativo que preserva algunas especies vegetales nativas como la chilca blanca (Baccharis latifolia) y la chilca azul (Ageratina dendroides), una especie endémica que solamente se la encuentra en los bosques montanos del Sur de Ecuador y está categorizada como “vulnerable” debido a la pérdida de hábitat. En esta primera parte de la ruta es fácil observar mirlos (Tusdus fuscater) y gorriones (Zonotrichia capensis). En la segunda parte de la ruta, ya en la meseta del Pachamama, la formación vegetal es completamente diferente: amplios pastizales de especies herbáceas nativas muy llamativas por sus colores y flores como la paja roja (Eragrostis sp) y el cardón santo (Eryngium humile), asociado con propiedades medicinales. En esta meseta, el caminante encontrará aves muy particulares de la zona, como el águila pechinegra (Geranoaetus melanoleucus), un ave de presa nativa cada vez más rara en los alrededores de la ciudad. Y otras como el semillero sencillo (Catamenia inornata) y la gralaria leonada (Grallaria quitensis). Al descender la montaña, el paisaje cambia nuevamente para volver a presentar las características zonas de cultivos, huertos y cercas vivas del valle del Tomebamba, con aves habituales de la zona como chirotes (Sturnella bellicosa) y chugos (Pheucticus chrysogaster).

Atractivos históricos y culturales El cerro El Plateado, al inicio de la ruta, es un lugar muy característico de las zonas de Nulti y Challuabamba, que debe su nombre a su roca gris brillante. Contiene un asentamiento arqueológico no estudiado, pero con una importante riqueza aún por determinar; su formación parece indicar que tuvo un carácter ritual. Los sitios arqueológicos ubicados en El Plateado se encuentran a mediana altura y corresponden a pequeñas áreas planas de 80x40 metros aproximadamente, en unas terrazas naturales y a diferentes niveles, en donde se presume que los antiguos moradores practicaban los rituales. Estos sitios se encuentran desprovistos de vegetación, sin embargo, se observa una especie de gramíneas bajas nativas, mezcladas con una considerable densidad de material cerámico precolombino, al parecer de períodos tardíos. El alto grado erosivo del material cerámico dificulta precisar la filiación cultural del sitio. El Plateado constituye un yacimiento de gran riqueza geológica, paisajística y arqueológica; pero al no contar con estudios y medidas de protección corre el riesgo inminente de desaparecer para siempre. En la parte baja de El Plateado se encuentra la zona de Challuabamba (del quichua Challua: Pez y Pampa: Llanura) donde también existen importantes evidencias arqueológicas de una cultura preinca. Lastimosamente el lugar sufre una fuerte presión urbanística que ha disminuido grandemente las posibilidades de estudiarlo ya que actualmente es un barrio más de Cuenca. En la parte final, la ruta asciende al icónico Guagualzhumi: una de las montañas más representativas en el horizonte de Cuenca desde donde aparece con una forma semicircular y una protuberancia en la punta. El sitio arqueológico de Guagualzhumi se encuentra en una explanada antes de llegar a la cima del cerro [35], y se presume que fue un lugar ideal para celebraciones y rituales. La pampa, ligeramente inclinada en sentido Este-Oeste, tiene una extensión aproximada de una hectárea con gran cantidad de material arqueológico. El lugar actualmente se ha convertido en sitio de pastoreo para los animales de los comuneros. El sitio tiene varios accesos, pero al parecer el más antiguo es aquel que va entre las dos aristas. En el camino de acceso aún se puede encontrar material cerámico precolombino. Hay muy pocos estudios de este sitio que, sin duda, requiere investigaciones más profundas que den cuenta de su significación histórica y cultural. En las faldas nororientales del Guagualzhumi se encuentra el pequeño cerro Curitaqui (Cerro de Oro), de gran importancia ambiental y con una riqueza arqueológica aún por estudiar. Este lugar Ha dado origen a muchas leyendas que los habitantes de la zona estarán gustosos en compartir con el caminante. Lastimosamente, el cerro ha sido cercado parcialmente con alambradas y ya se encuentran casas modernas construidas en sus alrededores, con el riesgo inminente de que su patrimonio cultural y arqueológico siga deteriorándose y esté a punto de perderse para siempre. Cerca de la ruta, aunque no forman parte de ésta, hay otros sitios de importancia arqueológica que vale la pena mencionar: La loma Cashi en la vía al Plateado, la loma Huahuapulmi o Guagualpulmi, la loma Jarata y la loma Shirán. El caminante interesado en visitar estos sitios puede conversar con los habitantes de las comunidades de la zona para recibir más indicaciones. Cerca de la ruta, y en la parte Oeste del Guagualzhumi se encuentra la comunidad de Quituiña. Es una pequeña población de 160 habitantes que se dedica a labores agrícolas de subsistencia en el cuidado de la chacra. Está muy cerca del centro poblado de Paccha, pero separado por la cuchilla Norte de la montaña. Su estilo de vida por lo tanto está muy alejado de lo urbano, en un ambiente muy bucólico y campesino.

Atractivos naturales En esta ruta, el caminante descubrirá varios tipos de ecosistemas y formaciones vegetales. Al inicio, en la zona de El Plateado el ecosistema es árido y rocoso, caracterizado por especies vegetales herbáceas, algunas de ellas llamativas como el borrago (Borrago sp), la pequeña orquídea Elleanthus aurantiacus, y la moradilla (Alternanthera porrigens), una especie herbácea usada comúnmente en los ritos de cura del espanto. Entre las aves se pueden encontrar el colibrí ventriazul (Colibri coruscans) y el vaquerito brilloso (Molothrus bonariensis). Hacia la mitad del trayecto encontramos bosquecillos de eucaliptos, pinos y algunas asociaciones vegetales nativas. En estas asociaciones se encuentra el látigo del diablo (Scutia spicata), una especie nativa cuyos frutos sirven de alimento para pequeños mamíferos y reptiles. Existe la creencia de que esta planta ayuda a mantener alejados a los malos espíritus. En esta zona también se podrá ver al famoso quilillico (Falco sparverius), uno de los halcones más pequeños del mundo, y al colibrí coliverde (Lesbia nuna). Al iniciar el ascenso al Guagualzhumi se encuentran algunos de los últimos pequeños fragmentos de bosque húmedo montano alto al Sur de Cuenca. Aquí será muy común encontrar muchos colibríes alimentándose de las llamativas flores del gañal (Oreocallis grandiflora) y del aguarongo (Puya lanata). En la cima del cerro se encuentran plantaciones de alisos (Alnus acuminata) donde viven aves como el carpintero dorsicarmesí (Piculus rivolii) y el cotinga crestirrojo (Ampelion rubrocristatus). Durante el descenso del cerro en la última parte de la ruta, se pasará por el interior del bosque secundario que posee especies nativas arbustivas y arbóreas como el romerillo (Podocarpus sprucei Parl) y el pichul (Vallea stipularis).

Atractivos históricos y culturales Aunque esta ruta conecta los cerros Cachaulo y Pachamama, estos son descritos con mayor amplitud en las rutas 1 y 3 respectivamente. Sin embargo, si no ha recorrido todavía la Ruta 1, es muy recomendable subir a la cima del Cachaulo al inicio de esta Ruta 2, para tener una vista panorámica del valle que atravesará. En el cerro Cachaulo se han encontrado vestigios de cerámica precolombina que aún no han sido estudiados, y se teme que el avance de la frontera agrícola y el proceso de urbanización destruyan lo poco que queda y se borren para siempre las últimas huellas de estos pueblos ancestrales de los que sabemos muy poco. La ruta transcurre por caminos antiguos, donde aún es posible encontrar viejos muros de piedra, al parecer remanentes de culturas precolombinas. El caminante atravesará la microcuenca del Río Sidcay, al Nororiente de la ciudad de Cuenca, que representa con claridad el paisaje rural del cantón: los mosaicos agrícolas que van cediendo paso a la expansión desordenada de la ciudad, pero que todavía preservan el modo de vida campesino del Azuay. Los pocos senderos que quedan son aún muy utilizados por los habitantes de la comunidad que no tienen vehículo, pero están en inminente riesgo de desaparecer, reemplazados por carreteras, en el proceso de expansión urbana. La ruta termina en el centro parroquial de Llacao, una parroquia caracterizada y marcada por la presencia del cerro sagrado de Pachamama, con enorme importancia para las culturas cañari e inca. En el centro parroquial, es muy importante la feria de los domingos, que ofrece una variedad de los productos agrícolas de la zona. El 17 de octubre se celebran las fiestas de San Lucas, patrono de la comunidad.

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