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Esta ruta inicia en el poblado del Portete [1] ubicado en la vía Cuenca – Girón. Frente a la iglesia hay dos tiendas donde se pueden adquirir alimentos y bebidas antes de iniciar la ruta. También hay un espacio para estacionamiento de vehículos en caso de llegar al sitio en auto particular. Allí también existe un letrero informativo sobre la importancia del Cerro Shío que se recomienda leer antes de iniciar la caminata. La ruta comienza en un pequeño sendero peatonal al costado derecho de la Iglesia, la bordea y continúa hasta empatar con el canal de agua [2], siguiendo su recorrido y cruzando por terrenos de pastoreo y cultivo de los comuneros [3]. La ruta se desvía a la derecha hacia el Sur siguiendo una fila de árboles [4] y se adentra en un pequeño parche de bosque [5] donde se encontrará una gran cantidad y variedad de aves [6]. El sendero transcurre en ascenso cubierto y protegido por una cerca viva, cruza un alambre de púas [7] para llegar a otro parche de vegetación nativa [8], al salir del cual hay una zona fangosa [9]. Más adelante hay un segundo sitio de gran interés para la observación de aves [10]. Aunque el sendero continúa por el bosque, para seguir la ruta se debe desviar hacia la derecha en dirección Sureste [11] y ascender hasta una primera plataforma del cerro Shío donde es un buen lugar para hacer una parada de descanso y fotografía [12]. Desde este punto se asciende por las diferentes plataformas de esta pirámide escalonada hacia la cima. Es preciso cruzar dos alambrados [13, 14] y seguir ascendiendo con precaución y buscando el sendero más marcado hasta llegar a la cima del Cerro Shío [15]. Desde aquí se tiene una vista panorámica espectacular del valle del Tarqui y se puede admirar con mayor claridad el terraceo del cerro que indicaría su función como pukara, es decir una estructura defensiva del territorio en la cultura inca. Es notable la presencia de huacas en este lugar. Para descender se debe seguir con precaución colina abajo con dirección Oeste [16], y luego hacia el Sur [17] hasta encontrar un alambrado en la sección más baja ubicada hacia el Oeste [18], hasta salir a una carretera que se debe tomar a mano derecha. Desde aquí, la mayor parte del trayecto de descenso transcurre por la carretera, que presenta interesantes vistas hacia el Valle de Yunguilla [19, 20]. El último tramo de la vía pasa por otro parche de bosque, que también es un excelente sitio para el avistamiento de aves [21]. La vía desemboca en el Templete de Tarqui [22], un importante hito que marca los inicios de la historia republicana. Aquí también hay una zona de estacionamiento y un restaurante [23]. Para finalizar, se debe salir hacia la vía principal por el sendero [24] que pasa junto al estacionamiento y baja directamente a la carretera Cuenca - Girón donde termina la ruta [25]. Para regresar al Portete donde se encuentra la parada de bus [26], se debe caminar de regreso aproximadamente 350 m por la vía principal, con precaución debido al alto flujo vehicular.

Atractivos históricos y culturales El sitio de Zhinglla se encuentra junto a la Capilla de la Inmaculada, al inicio de la ruta. Zhinglla es al parecer un nombre cañari, pero su significado es desconocido. Aquí se descubrió en 2005 un conjunto de tumbas incas con paredes de piedra y cubiertas con planchas de mármol; actualmente ya no es posible observarlas y en su lugar está una cancha deportiva. Las características del sitio indican que hubo un asentamiento indígena, y se presume que fue habitado por un alto personaje del incario por el tipo de cerámica ritual encontrada en un pozo, en el año 2019. El 6 de diciembre se celebra en la capilla la fiesta de la Virgen de la Inmaculada. Los terrenos son de la comunidad y no hay restricciones de acceso. La ruta atraviesa tres comunidades: Corpanche, a menos de cinco minutos del centro parroquial de Checa, muy afectada por la migración, como lo muestran las viviendas vacías. La Dolorosa (Checa) es la primera comunidad importante que encontramos al iniciar la ruta; tiene menos de 200 habitantes cuya vida campesina gira en torno a la chacra y a los animales, aunque hay también algunos frutales. Esta comunidad se ha encargado históricamente del mantenimiento de la primera parte del canal de riego que es la característica particular de esta ruta, y en sus cercanías aún se pueden ver algunos remanentes de los primeros canales. Jesús del Gran Poder (Sidcay): formada por viviendas dispersas a lo largo del canal de agua, nos muestra la tradicional vida campesina asociada a la chacra y al cuidado de animales. Algunas de estas comunidades practican todavía la tradición de la minga. La Dolorosa (Ricaurte) es la comunidad más próxima al cerro Cachaulo, muy cerca al centro parroquial de Ricaurte; sus habitantes se emplean principalmente en la zona urbana de Cuenca. El 20 de abril se celebran las festividades a la Virgen Dolorosa, con quemas de castillos y comparsas. El monte Cachaulo, al final de la ruta, tiene forma irregular y alargada, con una vista privilegiada de gran parte de la cuenca del río Machángara y la microcuenca del río Sidcay. Aquí se han encontrado también restos cerámicos precolombinos, pero el sitio ha sido aún poco estudiado. Las primeras menciones escritas sobre Cachaulo datan del siglo XVI, y se conoce que fue parte de una enorme hacienda que en el siglo XVII se extendía desde las alturas del cerro hasta el río Machángara. Los vecinos de la zona lo consideran un cerro encantado asociado a antiguos mitos y leyendas que hablan de su carácter sagrado para la cosmovisión andina; dicen que antes fue una Huaca de los incas y que aún hoy se asoma en las tardes la “mama huaca”; aseguran que se han descubierto entierros y ollas de oro, y hay quien afirma que entre sus piedras se esconden lagartijas de dos cabezas. El nombre Cachaulo provendría de la lengua cañari pero no se conoce su significado. No hay restricción de acceso a la zona.

Atractivos naturales: El especial atractivo de esta ruta es el cambio de paisaje y los mosaicos agrícolas, con cercas vivas que delimitan las parcelas y preservan la biodiversidad de la zona. El caminante observará especies de importancia endémica como el coco de montaña (Parajubaea cocoides) y el pumamaki (Oreopanax avicenniifolius) con su característica hoja de 5 “dedos”, y hermosos árboles nativos de cáñaro (Erythrina edulis) y nogal (Juglans neotropica) muy antiguos. Hay además una abundante y variada avifauna con especies llamativas por sus tamaños, colores, y silbidos; la urraquita turquesa (Cyanolyca turcosa) vive en las plantaciones de eucalipto que encontramos al comienzo de la ruta. El colibrí orejivioleta ventriazul (Colibrí coruscans), muy común en esta zona, se lo descubrirá a lo largo de casi toda la ruta. El característico chugo (Pheucticus chrysogaster), que se puede ver y escuchar fácilmente entre las parcelas de maíz. Una especie muy interesante es el carpintero dorsicarmesí (Piculus rivolii), no suele verse fácilmente, pero con un poco de suerte lo encontraremos en las cercas vivas en el último tramo de la ruta.

Atractivos históricos y culturales Aunque esta ruta conecta los cerros Cachaulo y Pachamama, estos son descritos con mayor amplitud en las rutas 1 y 3 respectivamente. Sin embargo, si no ha recorrido todavía la Ruta 1, es muy recomendable subir a la cima del Cachaulo al inicio de esta Ruta 2, para tener una vista panorámica del valle que atravesará. En el cerro Cachaulo se han encontrado vestigios de cerámica precolombina que aún no han sido estudiados, y se teme que el avance de la frontera agrícola y el proceso de urbanización destruyan lo poco que queda y se borren para siempre las últimas huellas de estos pueblos ancestrales de los que sabemos muy poco. La ruta transcurre por caminos antiguos, donde aún es posible encontrar viejos muros de piedra, al parecer remanentes de culturas precolombinas. El caminante atravesará la microcuenca del Río Sidcay, al Nororiente de la ciudad de Cuenca, que representa con claridad el paisaje rural del cantón: los mosaicos agrícolas que van cediendo paso a la expansión desordenada de la ciudad, pero que todavía preservan el modo de vida campesino del Azuay. Los pocos senderos que quedan son aún muy utilizados por los habitantes de la comunidad que no tienen vehículo, pero están en inminente riesgo de desaparecer, reemplazados por carreteras, en el proceso de expansión urbana. La ruta termina en el centro parroquial de Llacao, una parroquia caracterizada y marcada por la presencia del cerro sagrado de Pachamama, con enorme importancia para las culturas cañari e inca. En el centro parroquial, es muy importante la feria de los domingos, que ofrece una variedad de los productos agrícolas de la zona. El 17 de octubre se celebran las fiestas de San Lucas, patrono de la comunidad.

Atractivos naturales El recorrido de esta ruta comienza en una zona de cultivos de maíz y frejol donde es común ver a los jilgueros (Carduelis magellanica) alimentándose. En la siguiente parte de la ruta, son característicos los fragmentos de plantaciones de eucalipto que han reemplazado a la vegetación nativa. Un atractivo de la zona son las cercas vivas y huertos donde aún se pueden encontrar especies nativas como las manzanitas chileñas (Pyrus sp.) que hasta hace algunas décadas eran muy comunes. En esta ruta se encuentra una especie muy vistosa de orquídea: la flor de Cristo (Epidendrum secundum); es importante recordar que no se deben extraer especies vegetales de su hábitat natural. En los mosaicos agrícolas y los árboles se puede observar perchando algunas aves típicas, como las tórtolas orejudas (Zenaida auriculata) y chirotes (Sturnella bellicosa). A mitad de la ruta se encuentra un encañonado donde existe un pequeño pero atractivo fragmento de bosque nativo con especies vegetales endémicas como el pirigullán (Pasiflora manicata), un arbusto de flores rosadas, y el romerillo de montaña (Arcytophyllum capitatum). Cerca ya de terminar el recorrido, entre los cultivos de maíz y los árboles, podemos observar otras especies de aves como el espiguero negriblanco (Sporophila luctuosa) y al colibrí estrellita ventriblanca (Chaetocercus mulsant).